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¿Qué debes llevar en tu mochila de senderismo?

Llega el buen tiempo y el cuerpo te pide salir de casa y moverte. Es probable que decidas ir a dar un paseo a un lugar tranquilo y no muy alejado de tu casa. Quedas con unos amigos y pasáis un día estupendo. “Esto está muy bien” pensáis, “hay que repetir”. Poco a poco esos pequeños paseos cerca de casa se alargan y las rutas son cada vez más largas y puede que algo más complicadas. Más o menos estos serían los inicios de todo el que practica senderismo.

Todos hemos empezado con un chándal, unas zapatillas deportivas y una mochila vieja de cuando íbamos al instituto o la universidad y para cuando nos queremos dar cuenta nos hemos gastado unos cuantos cientos de euros en equipamiento y estamos planificando rutas que hace unos años nos parecerían imposibles.

Uno de los elementos clave es la mochila, más bien lo que llevamos dentro. Al principio con una botella de agua y algo para “picar” era suficiente, pero cuando comienzas a tomarte un poco más en serio este deporte te das cuenta de que sólo con eso no vale y tarde o temprano te haces la pregunta. ¿Qué debo llevar en mi mochila?

Ya seas un novato o un experto tienes que tener claro los elementos mínimos que debes llevar en tu mochila. Si llevas más de una caminata a tus espaldas, te habrás dado cuenta de que una botella de agua y un bocadillo no son suficientes, dado que, por sencilla que sea la ruta, se pueden presentar situaciones que harán necesario tener otros elementos a mano.

Por ello vamos a intentar hacer una lista con los elementos imprescindibles que toda mochila de senderismo debería alojar.

Agua

Tu mejor aliado y un elemento imprescindible. Es conveniente no quedarse corto ni tampoco pasarse (el peso es algo a tener muy en cuenta). Recomendamos una cantidad que ronde el litro y medio, como máximo 2 (por el peso, no por otra cosa). Si la vas a llevar en botella, las mejores son las de aluminio, te durarán muchísimo, las podrás reutilizar tanto como quieras  y no se romperán si se te caen.

Otra opción interesante es usar un CamelBak. Esto es una bolsa de plástico que se aloja en un hueco a la espalda de la mochila (la mayoría de mochilas de senderismo vienen preparadas para ello) y te permitirá beber a través de un tubo que quedará cerca de tu boca (se sujetan en unos anclajes de las asas de la mochila). Es una opción cómoda ya que podrás beber sin quitarte la mochila. Están especialmente recomendados para personas que realizan rutas largas a un ritmo elevado y que no quieren perder tiempo en quitarse y volverse a poner la mochila, aunque cualquiera lo puede utilizar.

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Comida

La cantidad variará en función de la duración de la ruta, pero no te pases. Olvídate de bocadillos de panceta y cosas similares. Lo mejor son alimentos ligeros y de fácil digestión. No quieres sentirte pesado tras la comida, dado que por lo general tendrás que seguir caminando unas cuantas horas más. Fruta, frutos secos, barritas energéticas y bocadillos ligeros son tus mejores aliados.

Navaja

Una navaja multiusos es una herramienta que te servirá en un gran abanico de situaciones, tanto para las tareas más simples como cortar el pan del bocadillo como para sacarte de algún apuro que pueda surgir. Existe una gran variedad de modelos (y precios) en el mercado. 

Protección solar

Una gorra o sombrero se antojan imprescindibles en tus salidas a la montaña. También lo será la crema solar de, como mínimo factor de protección 30. Recuerda renovar la crema cada pocas horas y no te olvides de aplicarte en nuca y orejas. Aplícate también protección en los labios. Aunque corra una fresca brisa y no te lo parezca es tan fácil quemarse en la montaña como en la playa. Las gafas de sol (mejor si son polarizadas) son otro elemento que no debe faltar.

Botiquín

No vamos a ponernos tremendistas, pero un pequeño botiquín con los elementos esenciales pueden sacarte de más de un apuro. Al menos debe contener tiritas, gasas, pinzas y algún producto desinfectante. Hay kits a la venta que en poco espacio (y peso) aglutinan muchos elementos que pueden resultar útiles en caso de emergencia.

Ropa de abrigo impermeable

La ropa de abrigo se antoja fundamental en la montaña. Las condiciones climáticas pueden cambiar rápida y drásticamente y lo último que quieres es estar calado hasta los huesos a 15 grados o menos.

Un chubasquero o abrigo impermeable pueden salvarte el día. Hay una gran variedad de ropa técnica para la práctica de los deportes de montaña, por lo que no te costará encontrar la prenda adecuada. Otra cosa es lo que quieras gastarte, hay prendas que pueden superar con holgura los 200 euros.

Es interesante también llevar unos calcetines de repuesto. Creednos cuando os decimos que caminar con los pies mojados no es la mejor de las ideas y pueden acarrear importantes problemas al final de la jornada.

Identificación, dinero y silbato

El hecho de que vayamos a la montaña no es excusa para dejar en casa nuestro DNI. Deberemos llevar nuestro documento identificativo por lo que pueda pasar. Además si estás federado (esto ya lo sabrás) debes llevar la documentación que lo acredite.

Dentro de este apartado hemos querido meter un elemento muchas veces olvidado. Un silbato.

Muchas mochilas y algunas navajas lo traen incorporado. Es un elemento que en caso de que nos perdamos, por ejemplo entre la niebla, puede sacarnos de más de un apuro.

Llevar dinero en efectivo es importante también. Podemos necesitarlo, por ejemplo, en un refugio de montaña.

Mapa o GPS

Los mapas de papel, aunque útiles, han quedado algo desplazados debido al uso de los GPS. Un punto a favor de los mapas es que no se les acaba la batería, pero en el resto de aspectos un GPS supera ampliamente al mapa.

Existen GPS específicos para la montaña en los que podremos cargar rutas y nos guiarán como si el GPS del coche se tratase. Otra opción más económica es instalar en tu móvil alguna de las App que existen y que harán la misma función que un GPS específico.

Si después de todo optas por llevar un mapa en papel, recuerda protegerlo contra la lluvia (existen portamapas para tal efecto) y llevar contigo una brújula, ya que sin ella el mapa será mucho menos útil. 

Linterna o frontal

Aunque todos los teléfonos móviles llevan una linterna que puede sacarnos de algún pequeño apuro, lo recomendable es llevar una linterna por si la noche se nos echa encima.

Existen gran variedad en el mercado. Debemos optar por una de pequeño tamaño y potencia suficiente para alumbrar nuestro camino en caso de que se nos haya hecho de noche en mitad de la montaña (algo que debemos evitar a toda costa a no ser que así lo hayamos planificado). Es interesante el uso de frontales, que nos permitirán tener las manos libres mientras iluminan nuestro camino.

Manta térmica

Puede parecer algo alarmista y fuera de lugar, pero una manta térmica es barata, no pesa y ocupa poco espacio. Es algo que no queremos tener que utilizar y que de normal nunca haremos, pero en caso de necesidad, es mejor tenerla que no.

Si ya llevas unas cuantas rutas a tus espaldas, probablemente te habrás perdido alguna que otra vez y puede que hayas vivido alguna situación algo complicada, por lo que no te costará imaginar una situación en la que este elemento puede venirte bien. 

Por ejemplo si un compañero se tuerce un tobillo y tiene que esperar a que venga a ayudarle la manta térmica será un buen aliado. Caminando por la montaña no tenemos frío incluso en pleno invierno, pero una vez nos paramos la cosa cambia, y mucho.

Y con este último punto terminamos nuestro artículo. Esperamos que os haya resultado de utilidad.

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